El 22 de enero: ¿Día del Estado Plurinacional o Aniversario político disfrazado?
Hay feriados que unen y hay feriados que dividen. El 22 de enero en Bolivia pertenece, claramente, al segundo grupo: una fecha que no solo marca un feriado en el calendario, sino una disputa por el significado en el país.
En teoría, el Decreto Supremo (D.S.) N.º 0405, de fecha 20 de enero de 2010 estableció que el 22 de enero de 2010 sería declarado el Día de la Fundación del Estado Plurinacional. Sin embargo, a muchos les suena a otra cosa, ya que “casualmente” un 22 de enero de 2006 fue la fecha de entrada al poder del MAS con la posesión presidencial de Evo Morales.
Un feriado que no nació “del pueblo”, sino del decreto
Conviene empezar por lo obvio: el 22 de enero como feriado existe porque así se lo decidió desde arriba. El presidente de ese entonces Evo Morales lo decretó como “día de la Fundación del Estado Plurinacional” y se lo convirtió en feriado nacional desde el año 2010.
Nada malo en primera impresión. Lo discutible es la fecha que se elige para representar una idea tan grande como la plurinacionalidad, que debería ser un símbolo de unidad, no un día cuestionado.
La coincidencia que arruina la neutralidad
Aquí está el punto que hace imposible la “neutralidad” del 22 de enero:
el 22 de enero también es la fecha de la posesión presidencial de Evo Morales (2006).
Y esa coincidencia —llamémosla: casualidad, cálculo o decisión política— contamina todo el relato. Porque si el propósito era celebrar “la Bolivia plural”, ¿por qué exactamente en la fecha que para millones representa el inicio de un ciclo partidario del MAS?
La pregunta no es injustificada, es lógica, y por eso inquieta. Una efeméride nacional debería poder celebrarse sin que la mitad del país sienta que se está aplaudiendo el cumpleaños simbólico de un proyecto político del Masismo.
El problema no es la plurinacionalidad, Es la apropiación.
Una cosa es reconocer que Bolivia es plural (lo es, históricamente, culturalmente, lingüísticamente). Otra cosa es cuestionar que la celebración oficial de esa pluralidad haya quedado pegada a una fecha que tiene dueño político.
Este año 2026, mover el feriado por turismo no es un detalle menor
El traslado del feriado del 22 al viernes 23 bajo el argumento de turismo y movimiento económico es práctico, sí. Pero simbólicamente es demoledor.
Si una fecha es “fundacional”, si es “histórica”, si se presenta como hito de identidad… ¿por qué se podría mover tan fácilmente?
Porque en el fondo, el Gobierno lo trató como solo un feriado de calendario.
Y ahí la lectura lógica es que para el gobierno esta fecha es más útil que sagrada. Más funcional que cívica. Y eso refuerza la idea de que el 22 de enero no está blindado por consenso nacional, sino sostenido por conveniencia política.
¿Un día para todos? Difícil, mientras siga oliendo a aniversario de partido
Un símbolo nacional se vuelve fuerte cuando la mayoría lo reconoce como propio. El 22 de enero no ha llegado a ese punto.
Lo que debería ser “Día del Estado” termina sintiéndose como “Día de celebración del mas”.
Si de verdad se buscaba un día con vocación unificadora, se pudo escoger otra fecha no asociada a un caudillismo y a la toma de poder de un partido político.
¿Puede la figura de Estado Plurinacional aspirar a ser un símbolo nacional, si su día “oficial” coincide con el aniversario político de una figura y un partido?
La respuesta es “no”, entonces el 22 de enero seguirá siendo lo que ya es para muchos. Solo un feriado en el calendario, con sabor a aniversario partidario del MAS.